Cuestión de actitud


Que es tener actitud: es una postura del cuerpo humano, especialmente cuando expresa algo ó “una disposición de ánimo de algún modo manifestada”, podemos decir que la actitud se expresa a través del cuerpo y de los sentimientos, es la predisposición que tiene las personas para ejecutar conductas de manera eficiente como reacción por un sentimiento o situación.
Hoy dia muchas son las personas que sufren una profunda crisis en su fase actitudinal y es por eso que no llegan a tener éxito en lo que hacen.

«El activo más valioso de un club, es sin duda, su capital humano.»
Que el programa deportivo sea exitoso depende de gran parte de la actitud de todos quienes trabajan en èl, siendo enérgicos, entusiastas y comprometidos con lo que hacemos sin dudas transitaremos el camino hacia la excelencia.

Todo programa de capacitación o de actuación debe tener a la actitud de las personas como un eje central para tener éxito.

La actitud es una persona esta constituida por un componente cognoscitivo, es decir lo que cree, por un componente afectivo, la valoración que hace y el componente activo, es decir su tendencia a actuar, realmente se puede producir cambios a través de un proceso de aprendizaje o cambio de manera de pensar.

El éxito personal es la combinación del éxito exterior (el que tenemos en el mundo) y el interior (la satisfacción personal). Tener éxito no significa sentirse bien o estar satisfecho con la vida, significa tener confianza en que se puede obtener todo lo que se quiere y sentirse motivado para hacerlo. Para alcanzar el éxito se debe tener una actitud positiva, que se logra con algunos pequeños cambios en la forma de pensar, sentir o actuar. Cuando se logra una actitud de éxito en la vida, ésta deja de ser una lucha y lo que antes era difícil, resulta sencillo. Los problemas continúan, pero uno es capaz de resolverlos.

Aprender a hacerse cargo de uno mismo es un proceso mental. Uno es responsable de lo que piensa y no es fácil cambiar el modo de pensar, pero hay que tomar la decisión. Tenemos la libertad de escoger de elegir entre una actitud de confianza, una actitud de permanente derrota, una actitud e permanente victimas de lo que nos pasa, o actitudes de permanente construcción.

De nuestra elección dependerá que las experiencias de nuestra vida sean estimulantes y positivas o no.

Nuestro valor como profesionales reside en nuestra calidad actitudinal y como la desarrollemos, para esto hay que preparase en forma constante y metódicas”todos los días un poco”.

«Si crees que puedes, o si crees que no puedes estás en lo cierto.»
Todos sabemos que para hacer cosas importantes o significativas es necesario saber soportar la presión y para eso hay que estar preparado, las exigencias y presiones que recibimos pueden generar estados emocionales adversos que reducen la capacidad de acción.

Debemos observar lo que sucede y determinar que es lo que nos esta faltando para alcanzar el resultado buscado.
Creo que el transformarse en observadores diferentes podremos cambiar la interpretación que tenemos de aquello que estamos haciendo y de este modo seguir avanzando a un nivel superior que antes parecía muy difícil de lograr.

“Es solo una cuestión de actitud, no tener o conseguir nada o tenerlo y conseguirlo todo”

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El deporte, como toda actividad en la que hay polos opuestos o un contendiente de cada lado, sabe de historias con finales de película, esos en los que Rocky noquea a Apollo y termina festejando un triunfo  que, a priori, parecía imposible de alcanzar.

Ejemplos hay miles, tanto en los deportes colectivos como en los individuales. El “Punto” que hizo saltar la “Banca” o el pobre que le hizo morder el polvo de la derrota al rico, como a usted más le guste.
En la previa, generalmente, estos argumentos suelen ser utilizados para la preparación psicológica o motivacional de los dos equipos. Para los poderosos habrá un “mandato” con su correspondiente arenga para salir a imponer lo suyo ante el rival inferior. En tanto que para los que encararán la aventura con el traje de Cenicienta, los argumentos pasarán por otro lado, y mientras algunos DT elegirán enfocarse hacia lo épico, otros tal vez optarán por quitarle todo tipo de responsabilidad a sus dirigidos, buscando con ello que jueguen relajados y sin presiones.

En aquellos deportes donde manda la estadística, generalmente gana el más poderoso. La heroica de once guerreros cuidando su arco listos para meter el zarpazo de contra es muy futbolera, pero la historia sabe de miles de casos con final feliz para el supuestamente más débil en todos los deportes, sino, preguntarle al Dream Team estadounidense que se cruzó con Argentina en Indianápolis 2002 y Atenas 2004.
El tema es que esos “miles de casos” suelen salir a la cancha con la camiseta del equipo más débil, y las razones hay que empezar a buscarlas en la manera de comunicar.

No todos los Entrenadores son especialistas en motivación (no tienen por qué serlo), y a veces, motivar con recetas o cliches preestablecidos no es lo más aconsejable, y termina provocando que lo que parecería una obviedad (decirle al poderoso que salga a aplastar al débil o viceversa) termine jugando en contra.
El mensaje, supuestamente claro porque así lo marca la realidad, no llega limpio a su receptor por innumerable cantidad de variables, lo que lleva a que en el momento en que debe aflorar la convicción, la niebla termine desdibujando el horizonte.

Independientemente del resultado final, que a veces por obra y gracia del peso de alguna individualidad termina favoreciendo al “Poderoso”: ¿Nunca vieron a un equipo hipotéticamente inferior complicarle la vida mucho más de la cuenta al rival téoricamente superior? Si, seguramente si.
Es que cuando el mensaje no llega limpio y la convicción no es plena afloran las dudas, y allí es donde se produce la confrontación entre las “Ganas de Ganar” de David, contra el “Miedo de Perder” que suele agarrarle a Goliath, cuando le empieza a apretar el zapato en algún momento del partido.


No todos recibimos el mensaje de la misma manera. Hay quienes responden a una arenga dura, incluso a un insulto, y otros que necesitan el aliento suave y la mano en el hombro. Y para complicarla más aún, hay momentos en los que es conveniente hacer una arenga dura y otros en los que es preferible evitar algunos temas o tópicos para no sobrecargar de stress y presión.


En síntesis, la clave no está en lo que se dice, sino en cómo se lo dice, y a quien se le dice que cosa. Cada uno necesita una palabra diferente, y cada grupo tiene su propio estilo de comunicación, lo que no quiere decir que siempre responda al mismo patrón comunicacional, por lo que aquello que la ultima vez lo motivó y lo puso en foco, tal vez hoy no le llegue o termine cargándolo de mayor presión de la deseada.
Se trata de saber que decir y elegir el momento apropiado para hacerlo, y para ello, lo principal es saber  observar lo que le pasa al grupo, algo que no siempre se consigue estando sentado en la misma silla. Decía que el entrenador no necesariamente debe ser especialista en motivación ni preparación psicológica. A mayor cantidad de puntos de vista, mayor riqueza de opiniones, ¿no?

German Diorio
El Psicologo del Club
www.elpsicologodelclub.com

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