Ser entrenador profesional


La tarea y el rol principal que tiene un entrenador de básquet profesional a mi entender es LA CONDUCCIÓN. Los medios y los recursos utilizados para conseguir esto nacen del CONVENCIMIENTO a través de lo realizado todos los días en un ámbito de trabajo exigente, profesional, con honestidad, fundamentos, planificación, capacitación, diálogo, etcétera.

Pero la pregunta es la siguiente: ¿A quién conducimos y convencemos?

Hace varias décadas, León Najnudel decía que “Para ser entrenador, una de las cosas que hay que saber es de básquet”. Lo que estaba tratando de explicar, para activar nuestra inteligencia y razonamiento, es que la profesión es muy amplia y hay que estar preparado en varias áreas para poder desenvolverse en el medio.

Definamos esas áreas de manera más específica:

Cuerpo técnico: En la actualidad y generalidad se compone por el entrenador principal, unos o dos asistentes, preparador físico, jefe de equipo, utilero, medico y kinesiólogo. Todos estos integrantes deben estar conducidos por el entrenador y convencidos de realizar su rol desde la planificación, crear y creer en la filosofía de equipo, trabajando de manera exigente y leal a la causa, más objetivos establecidos como cuerpo técnico.

Dirigentes: determinan el presupuesto, las personas que van a trabajar en el equipo desde lo económico y gusto, se involucran en esto por sus hijos o porque sienten pasión por este deporte. Todo el tiempo el medio les exige resultados y los juzgan. Por ello, hay que ayudarlos, informarlos, conducirlos y convencerlos cada día de lo que queremos como comunidad en el club; esto es, objetivos y forma de ejecutar el proyecto que tenemos en cuestión

Jugadores: son los elegidos de acuerdo al gusto del cuerpo técnico, dirigentes y el presupuesto. Son quienes ejecutan en la cancha, consiente o inconscientemente, el proyecto en general. Todas la áreas descriptas ven a través de los ojos de lo que hace el equipo partido tras partido. Por ello, y por la escencia de la profesión, los entrenadores debemos dedicar la mayor parte del tiempo a conducir y convencer a los jugadores con herramientas de trabajo, que es entrenarlos, mejorarlos, definirle sus roles dentro del equipo, convencerlos de nuestra idea, filosofía y táctica de equipo para que lo que queremos se muestre cuando todas las áreas observan. De ellos depende el éxito del entrenador. Son prioridad para que todos crean y se dejen conducir en la propuesta del entrenador para toda la comunidad. El mayor enfoque y tiempo es para ellos.

Prensa: son difusores del equipo, del proyecto, de los sponsor, de los partidos, de lo que se hace. Entonces, hay que involucrarlos, conducirlos y convencerlos de que sean parte de la comunidad en cuestión, no enojarse cuando dicen lo que sienten, ni adularlos cuando alaban. Ellos tienen que ser un integrante más del todo. Son una pata más que se necesita. Ellos también deben ser conducidos y convencidos de lo que se quiere lograr o se tiene como meta.

Comunidad, simpatizantes: son los más sinceros. Cuando el equipo juega bien, aplauden y cantan; cuando juega mal, se desorbitan en sus expresiones. ¿Está mal? No sé, sólo son así, pero si sienten pertenecia a lo que se hace por información y convencimiento, seguro tendrán valores para apoyar al equipo.
La síntesis y la reflexión sobre esta columna es que cuando un entrenador profesional se dedica y entrega todo su trabajo de forma profesional a los jugadores y al cuerpo técnico, avalado por convencimiento con los dirigentes, las otras áreas, como la prensa, los aficionados, la comunidad y otras no descriptas –como por ejemplo la familia–, apoyan y se encauzan a lo que queremos en la institución donde nos toca trabajar.

Gustavo Miravet
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Fabricio Salas
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