Las claves de Sergio Hernández


Las claves de Sergio Hernández para el manejo de grupo eficaz 


Yo pensé que mi vínculo con esto de ser entrenador era casual. Pero hoy a distancia creo que es más causal que casual. Encontré en esta profesión la posibilidad de desarrollar mi vocación docente, mi gusto por la enseñanza y la transmisión de conocimiento e ideas. Pero fundamentalmente encontré el lugar en el que volcar toda mi parte creativa. Desde chiquito siempre fui curioso y creativo. Por eso siempre digo que este trabajo es artesanal. Me da mucho placer ver cómo un grupo de personas y jugadores de a poco se va convirtiendo en un todo, en un equipo. Ese trayecto es lo que más placer me provoca, incluso por encima del resultado en sí mismo. Siempre disfruté de lo que hacía y, directa o indirectamente, eso fue lo que me llevó a obtener resultados positivos a lo largo de mi carrera. 

En mi primer equipo campeón, Estudiantes de Olavarría, nunca mencionábamos la posibilidad de ganar el título, pero sí nos habíamos puesto tres desafíos claros: ser el mejor equipo en lo que respectaba a la provocación defensiva al rival, ser el mejor equipo en capitalizar esos errores para sacar puntos de ataque rápido y ser el equipo que mejor se pasara la pelota. Y sin querer, o gracias a eso, terminamos siendo campeones en una temporada que parecía imposible por tener enfrente a uno de los Atenas más poderosos de la historia.

Ahí me di cuenta que la búsqueda de la excelencia diaria es el único camino hacia el resultado. La búsqueda de la mejor versión. Eso es el éxito. En eso basé mi carrera. Los títulos siempre fueron consecuencia de un trabajo basado en este postulado. Y lo seguirá siendo. No sé si es lo que me diferencia de los demás, porque tampoco me interesa diferenciarme de los demás. Pero sí, es lo que me permite seguir rompiendo moldes establecidos de hace muchos años y que me encanta desafiar.

Yo siempre intenté estar más adelante de la tendencia. Lo que es tendencia hoy, deja de serlo mañana. Toda la vida apunté a eso. No porque me considere un innovador. Pero el juego tiene que ver con eso: con la sorpresa, con lo que va a pasar. Anticiparte a vos mismo. Desarrollar el potencial de tu plantel. No con la búsqueda permanente del triunfo, sino con la pasión o adrenalina que representa buscar tu mejor versión todos los días. En esos simples argumentos estuvo, está y estará basada mi carrera. 

Fuente: sergiohernandez.com.ar

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