¿Cómo funciona el cerebro de los jugadores?


En 2011, una investigación realizada por científicos del Center for Neural Computation y el Edmond and Lily Safra Center for Brain Sciences de Israel mostró cómo actuaba la mente de estos deportistas. Y es que no sólo la genética, la física o las matemáticas influyen en la cancha. La psicología también tiene un peso importante en un simple partido de baloncesto.

En aquel artículo en Nature Communications, los investigadores mostraban que los jugadores profesionales cambian su 'política de lanzamiento' en función de su historial más reciente de resultados. En otras palabras, si en los últimos partidos habían tenido un buen porcentaje de acierto, tenderían a lanzar más a canasta, y viceversa, independientemente de su motivación, experiencia o grado de entrenamiento.

Este comportamiento se conoce como aprendizaje por refuerzo. En aquella investigación, observaron que era un 30% más probable que un jugador intentara un triple si en el anterior lanzamiento había logrado los tres puntos. Curioso, ¿no es cierto? Pues no es la única conducta psicológica que puede observarse en una pista de baloncesto.

Los mismos científicos han publicado ahora un nuevo estudio en PLoS One, en el que demuestran que el conocido como condicionamiento operante también puede ser analizado en un partido. A diferencia del condicionamiento clásico, se trata de un aprendizaje asociativo en el que se desarrollan nuevas conductas en función de anteriores consecuencias.

En otras palabras, los jugadores tienden a la 'generalización espacial' en la pista. La diferencia con el condicionamiento clásico es que en este caso se relacionan unos estímulos específicos (y no los resultados per se) con unas conductas determinadas. Su objetivo esta vez era analizar si este condicionamiento operante afectaba a la generalización espacial. 

Es decir, en su primera investigación sólo correlacionaban éxito en los lanzamientos con la probabilidad de tirar de nuevo a canasta. En este nuevo estudio, decidieron ir un paso más allá. 

¿Podrían los jugadores repetir el tiro desde un ángulo similar, aunque la localización no fuera la misma, si los resultados anteriores habían sido positivos? ¿Y desde una posición simétrica, pero diferente? 

Gracias a este estudio vieron cómo era posible modelizar la conducta de los jugadores profesionales de la NBA, que adoptaban determinados comportamientos en función de sus resultados en la cancha. Sus conclusiones, sin embargo, también pueden verse afectadas por otros factores importantes, como las maniobras defensivas del rival (que modificarán la distribución espacial de los lanzamientos en el futuro) o los cambios en el comportamiento del entrenador o de los compañeros de equipo. 

Ahora que disfrutamos de muchos partidos de baloncesto, es bueno ver cómo la investigación aborda aspectos tan cotidianos de este deporte. Resulta curioso, sin duda, analizar cómo el porcentaje de canastas varía en función del ángulo del lanzamiento o saber que el genoma y la mente de los jugadores también influyen en el resultado de los partidos.

Fuente: hipertextual.com
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Fabricio Salas
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