El éxito no significa lo mismo que ganar


De la obsesión por el triunfo, a la madurez del que dirigió a una pila de cracks, el técnico de la selección de básquetbol abre su libro de filosofía y cuenta cómo es tratar de mejorar a los mejores. Fragmentos de la nota de Sergio "Oveja" Hernandez para Pagina 12.

-"La cuestión del talento es previa al trabajo que le agregues, que va a ser fundamental, pero que es posterior. Si vos me preguntas: ¿Qué son Ginóbili y Messi, productos del trabajo o de su propio talento? Si tenemos que elegir una, elegimos talento." 

-"Vos tenés un potencial y después tenés que tener la voluntad y la fuerza de voluntad de explotar ese potencial. Y el interés." 

-"Por eso hay pocas personas que tienen esa disciplina y esa convicción, más allá de que esto es por dinero, claro. Me cuido y gano más dinero por más tiempo. Pero, por hablarte de Manu, ni siquiera es eso. El motor de él es la búsqueda de la excelencia en todo aspecto. Cuando Manu fue a Italia tenía 21 años. Ni bien llegó le empezaron a preguntar sobre la situación de Argentina, de su historia y de la política. Y le daba vergüenza no saber qué responder. Entonces, no había internet. Lo que hizo Manu fue pedirle a la madre que cuando fuera le llevara todos los tomos de la historia argentina que había en la casa, porque él quería estudiar para poder tener respuestas a las preguntas. Él es así. Estamos en una etapa en la que muchos, me incluyo, debemos estar teniendo un sistema de trabajo de entrenamiento obsoleto con respecto a lo que hoy se puede hacer. Porque todo evoluciona tan rápido que te lleva puesto. Bueno, en ese contexto, seguro que Manu está jugándole al último método."

-"A mí lo que me comió la cabeza fue la competencia, fue estar veinticinco años levantándome todos los días pensando ‘hoy no se puede perder’, como grita la hinchada. Eso me mató, porque terminé consumiéndolo. Si vos vas a una charla mía, yo lo primero que digo es que el éxito no significa lo mismo que ganar. Vos podés ganar y no tener éxito, y perder y tenerlo. Porque para ser medalla de bronce en Beijing tuvimos que perder, sino hubiésemos sido oro, y sin embargo, eso fue un éxito. Si Estados Unidos hubiera ganado el bronce, para ellos si hubiese sido un fracaso, porque lo único que les servía era el oro. Yo lo tengo claro ahora, pero en algún momento no lo tuve claro. Yo no aceptaba una derrota. Me condicionaba el resto de mi vida, de mis días, mi relación con mis amigos, con mi familia y con mi salud, entonces dije: “Pará, tengo que salir un poco de esto porque soy un resultado caminando”. Porque al final te das cuenta que podés ganar veinte títulos o ninguno y la persona siempre es la misma. No cambia absolutamente nada. Te lo puedo asegurar. Puede mejorar tu economía, porque hay gente que confía en vos y te paga más, pero te pasan las mismas cosas que le pasan a los demás. Tenés desamores, miedos, dudas y cosas lindas. El tema es cómo vos llevás todas esas cosas con o sin títulos. Al final, la vida siempre te acomoda. En dos minutos."

-"Yo hablo mucho sobre cómo liderar a un grupo que tiene un conocimiento muy elevado, partiendo de la base que el liderazgo es el conocimiento. Y estos tipos lo que exigen es que vos estés a la altura de ellos. Exigen entre comillas, porque son tipos súper educados, que respetan la investidura del entrenador. Sobre todo los que se formaron en Estados Unidos y en Europa. 

Nosotros acá tenemos el ‘ladrón, andate’ instalado. En España el entrenador es el Míster y en Estados Unidos es el Coach. Yo era el coach. Ya por el hecho de serlo tenés una jerarquía que ellos respetan de una manera irrevocable. No preguntan. Te respetan. Yo tenía a los doce jugadores formados así. Y ellos lo que exigen es idoneidad. Pero también saber manejar la autoridad. No te hace menos líder el saber decir no sé. Pero si ellos ven que vos no estas a la altura o no utilizas todos los medios para hacer mejor al equipo y a ellos en particular, fuiste. Porque al jugador lo que le interesa es que vos lo hagas mejor. Hasta desde el punto de vista egoísta. El jugador inteligente sabe que va a ser mejor si el todo funciona bien."

-"Hay nervios. Ansiedad. Miedo no. Miedo es una buena palabra, porque la Generación Dorada, para mí, tenía como su mayor potencial el aceptar la derrota como parte del juego. Cuando vos logras aceptar el fracaso como parte de algo, te ponés mucho más peligroso. Es como pelear con alguien que no tiene miedo a morir. Entonces, yo me puedo pelear con alguien en la calle, pero no me quiero morir, ni tampoco quiero matar. Pero si al otro no le importa… Quizás yo soy más fuerte, pero voy a terminar corriendo por la calle. Estos tipos son iguales. Se te plantan en una cancha y te dicen “acá estoy, a ver si sos tan bueno”.

-Los entrenadores somos un poco más temerosos porque no podemos ejecutar. El entrenador durante la semana maneja el coche, entonces es seguro. Los jugadores te ven con energía. Pero eso pasa porque vos vas manejando a 200 kilómetros por hora. El día del partido vas al asiento del acompañante y le das el auto a los jugadores. Y te ponés el cinturón de seguridad, te agarrás de todos lados y que sea lo que Dios quiera. Además, no lo descubro yo, pero la derrota es del entrenador y el triunfo es del jugador, vamos a ser sinceros. Salvo que seas Guardiola o Popovich. Ahí ya ganaste tanto que, cuando pierden sus equipos, dicen: “Lo burros que tienen que ser los jugadores para que este tipo no los pueda hacer ganar”. Así y todo estoy seguro de que Popovich siente temor al fracaso.   
-Es verdad que los líderes son fundamentales en un equipo, pero también hay una cosa que es que si un equipo es bueno, unido y tiene claro el objetivo, se termina transformando en un solo cerebro, en una sola cosa. Por lo tanto, los liderazgos individuales pasan a ser de segunda índole. De todas maneras, como vos decís, son liderazgos diferentes. 

-Y aunque parezca ridículo, en un mundo tan competitivo no hay que pensar en ser mejor que el otro, sino en buscar cómo podemos hacer para ser el mejor equipo posible. Para que eso nos alcance para ganar, porque todo lo hacemos para ganar. 

Fuente: Página 12
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Hay diferentes estilos y luego depende de la personalidad del entrenador, de los jugadores, del entorno y del contexto, de la competición… Por tanto, es entendible que a veces, se dé el estilo directivo ya que igual, es el camino más corto para obtener resultados a corto plazo. Hoy en día, estamos muy condicionados por esto. A todos nos exigen resultados a corto plazo. La manera que entendemos más rápido es la dirigida, aunque a lo mejor no es así. Debemos desprendernos de esa presión social de tener resultados ya, para que vayan aprendiendo y pasar a otro estilo menos directivo. Es muy fácil decirlo, pero…

Desde mi punto de vista, en el alto rendimiento la clave es el resultado y luego vienen todas las demás cosas, aunque debemos relativizar. En el deporte que no es alto rendimiento, lo primero debe ser la formación de la persona y la formación del jugador del deporte que sea. Para ello, es necesario dejar hacer al niño o niña, para que se conviertan en jugadores y personas autónomas.

En mi definición personal de inteligencia, incluiría siempre creatividad. Es fundamental ayudar a formar personas que creen cosas, no meros reproductores. Un jugador autónomo, necesita de creatividad.

Para mí, en el juego todo es táctica. Un jugador toma una decisión en función de sus características, de las características del oponente o en función del entorno, marcador, etc. La enseñanza del baloncesto, va por ahí. Es muy importante que el jugador vaya descubriendo esas soluciones, así el aprendizaje será mucho más significativo. 

Hay que entender que las personas aprenden de forma diferente. Entonces, el buen docente es el que es capaz de adaptarse y ayudar a formar al jugador. Si un jugador aprende más rápido de forma auditiva, pues usemos ese canal, si aprende visualmente, usemos ese canal…o incluso analíticamente. 

Se están demostrando los métodos de enseñanza más eficientes, pero hay que entender que no todo el mundo es igual y también entender que eso está dentro de un entorno. Adaptarse al entorno, conocerlo y analizarlo es también indispensable.

No existe un método perfecto, ni que funcione siempre. Gracias a la evolución científica, sabemos cuál es la línea más eficaz, pero luego nos sorprenden otras cosas… Y luego, un equipo no es un grupo. Un equipo es más que un grupo. Cuando un equipo funciona es porque no funcionan como cinco, sino como uno. 

El baloncesto es algo más que ciencia. Es adaptarse, interpretar, repetir, la creación de los jugadores, el aprender de los jugadores… La ciencia nos acerca a lo más eficiente, pero luego los jugadores lo pueden modificar y enseñarnos algo nuevo. 

La paciencia. Todos queremos ir muy rápidos y las personas van madurando. Todos tenemos nuestro ritmo de aprendizaje. Debemos tener paciencia para ir aprendiendo de la experiencia, para asumir los roles que tengamos, para asumir las críticas. Hay que tener tranquilidad y no querer correr demasiado. Muchas veces esa impaciencia es la que provoca que nunca lleguen a su máxima expresión.

Hay que ser buena persona, yo destacaría eso. Para jugar bien al baloncesto es importante no ser egoísta, porque si lo eres, es imposible hacer una ayuda, poner un bloqueo, pasar el balón… Ser generoso dentro y fuera del campo es fundamental. 

También, la inteligencia pero entendida como el querer cultivarte, el querer aprender, interés y actitud por aprender…No es tanto saber mucho, como sí el interés por aprender. Despertar el interés de las personas, también se puede enseñar. 

Si solo valoramos éxito o fracaso, vamos a crear deportistas muy poco valientes. Debemos salirnos un poco de esa línea. Tenemos que formar jugadores y entrenadores valientes y para ser valientes, hay que desprenderse del esquema mental de que todo es éxito o fracaso…y no, hay muchos grises.

¿Éxito qué es? Si lo definimos como ganar, quizá ganes y no eres feliz. Cuando vemos clasificaciones del mejor jugador, del mejor entrenador… siempre es por ganar, pero no todos pueden ganar, sólo puede ganar uno. Los entrenadores estamos muy condicionados por los medios que se tienen. Para mí hay mucha gente exitosa, que no gana campeonatos porque mejora a sus jugadores, mejora las personas, mejora sus equipos, saca el máximo de todos… Para mí eso es éxito. 

Para mí la felicidad se entiende como la define John Wooden. Es la paz mental de saber que has dado el máximo. A veces pierdes dándolo todo y a veces ganas sin darlo. Wooden fue un entrenador que perdió muchos partidos y estando a punto de dejarlo de repente dio un paso más y no se rindió… ¡Y fíjate todo lo que vino después!

Fuente: formacionsinlade.wordpress.com

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Pedro Martínez daba las claves del claro triunfo de los suyos y dejaba una lección aplicable a cualquier equipo tanto en la victoria como en la derrota. Te traemos los fragmentos más interesantes de su comparecencia. 

(Claves) “Estábamos con un punto de energía superior a cuando acumulamos esfuerzo. Me gustaría que la energía que tuvimos hoy la tuviéramos siempre, que cuesta. Correr tiene que ver con esto, cuesta correr porque crees que no tienes ventaja, estás cansado y renuncias a ello. Hoy me ha dado la sensación en el tercer cuarto que sin una gran ventaja no renunciábamos a ello. Esto es la energía”. 

(Dos aspectos fundamentales) “Hoy los jugadores también, además de la energía, han visto que tenían ventaja, que Olympiacos se ha venido abajo, han olido la sangre y han corrido más. Eso te lo da primero la mentalidad y luego la energía. Es importante tener la mentalidad de querer defender siempre, correr siempre, rebotear siempre, y esto hoy lo hemos tenido”. 

(Victoria del colectivo) “Es una victoria de equipo, que nos sirvan para apoyarnos en que necesitamos a todos los jugadores, que todos son importantes y tienen su momento, y tienen que estar como hoy. Timma, no ha anotado, pero en el tercer cuarto ha sido decisivo su defensa, ayudas defensivas y rebote. Eso hay que resaltarlo”. 

(Lección) “Ganas y pierdes y ya está. Has de mirar para adelante cuando ganas y cuando pierdes. Tampoco debemos pensar ahora que esto es una maravilla y vas el domingo a Tenerife y pierdes. Podemos perder. No porque hoy hayamos ganado vamos a ganar en Tenerife. Hay que ir con buen ánimo, preparados para un partido difícil, que no vendrá tan de cara como el de hoy y que es muy importante. Si caemos en la relajación o pensamos que tenemos que ganar de 30 para tener buenas sensaciones es un error. A veces ganas de 1 y te vas con buenas sensaciones. Y si pierdes y es respetando unos valores mínimos también te tienes que ir con buenas sensaciones. No todo debe ser ganar o perder, lo que debe ser sí todo es tener una buena actitud, esforzarte, defender, y esto es por lo que hoy nos tenemos que ir contentos, más allá del resultado. Le doy más valor a lo que han ofrecido hoy los jugadores que al resultado en sí”.

Fuente: Gigantes del Basket