Hay diferentes estilos y luego depende de la personalidad del entrenador, de los jugadores, del entorno y del contexto, de la competición… Por tanto, es entendible que a veces, se dé el estilo directivo ya que igual, es el camino más corto para obtener resultados a corto plazo. Hoy en día, estamos muy condicionados por esto. A todos nos exigen resultados a corto plazo. La manera que entendemos más rápido es la dirigida, aunque a lo mejor no es así. Debemos desprendernos de esa presión social de tener resultados ya, para que vayan aprendiendo y pasar a otro estilo menos directivo. Es muy fácil decirlo, pero…

Desde mi punto de vista, en el alto rendimiento la clave es el resultado y luego vienen todas las demás cosas, aunque debemos relativizar. En el deporte que no es alto rendimiento, lo primero debe ser la formación de la persona y la formación del jugador del deporte que sea. Para ello, es necesario dejar hacer al niño o niña, para que se conviertan en jugadores y personas autónomas.

En mi definición personal de inteligencia, incluiría siempre creatividad. Es fundamental ayudar a formar personas que creen cosas, no meros reproductores. Un jugador autónomo, necesita de creatividad.

Para mí, en el juego todo es táctica. Un jugador toma una decisión en función de sus características, de las características del oponente o en función del entorno, marcador, etc. La enseñanza del baloncesto, va por ahí. Es muy importante que el jugador vaya descubriendo esas soluciones, así el aprendizaje será mucho más significativo. 

Hay que entender que las personas aprenden de forma diferente. Entonces, el buen docente es el que es capaz de adaptarse y ayudar a formar al jugador. Si un jugador aprende más rápido de forma auditiva, pues usemos ese canal, si aprende visualmente, usemos ese canal…o incluso analíticamente. 

Se están demostrando los métodos de enseñanza más eficientes, pero hay que entender que no todo el mundo es igual y también entender que eso está dentro de un entorno. Adaptarse al entorno, conocerlo y analizarlo es también indispensable.

No existe un método perfecto, ni que funcione siempre. Gracias a la evolución científica, sabemos cuál es la línea más eficaz, pero luego nos sorprenden otras cosas… Y luego, un equipo no es un grupo. Un equipo es más que un grupo. Cuando un equipo funciona es porque no funcionan como cinco, sino como uno. 

El baloncesto es algo más que ciencia. Es adaptarse, interpretar, repetir, la creación de los jugadores, el aprender de los jugadores… La ciencia nos acerca a lo más eficiente, pero luego los jugadores lo pueden modificar y enseñarnos algo nuevo. 

La paciencia. Todos queremos ir muy rápidos y las personas van madurando. Todos tenemos nuestro ritmo de aprendizaje. Debemos tener paciencia para ir aprendiendo de la experiencia, para asumir los roles que tengamos, para asumir las críticas. Hay que tener tranquilidad y no querer correr demasiado. Muchas veces esa impaciencia es la que provoca que nunca lleguen a su máxima expresión.

Hay que ser buena persona, yo destacaría eso. Para jugar bien al baloncesto es importante no ser egoísta, porque si lo eres, es imposible hacer una ayuda, poner un bloqueo, pasar el balón… Ser generoso dentro y fuera del campo es fundamental. 

También, la inteligencia pero entendida como el querer cultivarte, el querer aprender, interés y actitud por aprender…No es tanto saber mucho, como sí el interés por aprender. Despertar el interés de las personas, también se puede enseñar. 

Si solo valoramos éxito o fracaso, vamos a crear deportistas muy poco valientes. Debemos salirnos un poco de esa línea. Tenemos que formar jugadores y entrenadores valientes y para ser valientes, hay que desprenderse del esquema mental de que todo es éxito o fracaso…y no, hay muchos grises.

¿Éxito qué es? Si lo definimos como ganar, quizá ganes y no eres feliz. Cuando vemos clasificaciones del mejor jugador, del mejor entrenador… siempre es por ganar, pero no todos pueden ganar, sólo puede ganar uno. Los entrenadores estamos muy condicionados por los medios que se tienen. Para mí hay mucha gente exitosa, que no gana campeonatos porque mejora a sus jugadores, mejora las personas, mejora sus equipos, saca el máximo de todos… Para mí eso es éxito. 

Para mí la felicidad se entiende como la define John Wooden. Es la paz mental de saber que has dado el máximo. A veces pierdes dándolo todo y a veces ganas sin darlo. Wooden fue un entrenador que perdió muchos partidos y estando a punto de dejarlo de repente dio un paso más y no se rindió… ¡Y fíjate todo lo que vino después!

Fuente: formacionsinlade.wordpress.com